
Hace muy poco que le conozco. Hace unos cuantos meses, creo que no llega a un año, él y otro compañero de las Juventudes Comunistas empezaron a venir a las reuniones de Jóvenes de IU y de la Asamblea local. Fue una buena noticia, porque hacía ya unos años que casi nadie militaba activamente; es más, muchas de las personas que militaban en esa organización o en el PCE, habían dejado de pagar las cuotas de Izquierda Unida. La vida interna de IU es enormemente compleja y tiene problemas mal resueltos, como este, pero siempre me ha reconfortado saber, de boca de compañeros y compañeras del PCE de Valladolid, que su distanciamiento tenía más que ver con cuestiones ajenas a nuestro ámbito local. Hace tiempo, por tanto, que había fundamentalmente buen trato personal, pero escasa o nula colaboración política. El paso de estos dos chavales (y alguno más se ha sumado después), junto con el de algunos históricos del PCE que han vuelto a participar, ha sido una buena noticia en los últimos meses. Necesitamos a gente nueva, como Saravia y otras personas que al calor de la Refundación van confluyendo, pero también recuperar a gente de siempre.
Ya dije el otro día que el proceso de las primarias se cobraría algún otro trofeo, además de conseguir un candidato ajeno a la organización. No sé si en otras circunstancias habría sido fácil que hubiéramos tenido otro candidato tan joven lanzándose al ruedo. Puede que sí, porque al fin y al cabo presentar unos pocos avales en una asamblea no es difícil. Pero lo que está claro es que en ese caso las cartas estarían más marcadas: sabría, poco más o menos, cuánta gente podría apoyarle porque los militantes somos habas contadas.
En este caso, la elección escapa del control de cualquiera. Cualquier militante ha podido convencer a tantas personas de su entorno como haya sido capaz, cualquiera ha tenido la opción de apuntarse por internet o incluso en mesas en los barrios. El censo es, por lo menos, el triple de lo que venía siendo hasta ahora y ha estado abierto hasta ayer, así que quien diga que el resultado está decidido, se equivoca o miente. Lo único que cuenta ahora son los votos, así que cada cual tendrá que trabajárselo en una campaña muy acotada, con máxima igualdad entre los aspirantes.
La suerte está echada. Mucha mierda a todos.
Comentarios
¿Qué tipo de actos se van a hacer durante la semana de campaña?
Me parece una de las experiencias más interesantes de la refundación (con todos los límites y patatín, patatán...), así que mucho ánimo y ya nos contaréis.
Un obrero contra un profesor experto en urbanístico, íntegro y honesto.
¿Alquien da más?
Un saludo Juan