viernes, 31 de julio de 2015

Entendiendo el No de Podemos

Me quedaba en el anterior post hablando de las razones por las que a Podemos le convendría confluir y dejaba para este los motivos que pueden llevarle a rechazar esa opción, hoy por hoy. Hay quien lo explica por razones de egos, de soberbia o incluso de revancha. Por desgracia en política ese tipo de factores pesan a menudo demasiado, pero aunque algo de eso pueda haber (que lo habrá), me resisto a pensar que las cosas sean tan simplonas.

Entre alguna palabra más alta que otra, si se sabe leer entre líneas, se observan razones de fondo para rechazar una confluencia “global”, particularmente en lo referente a la participación junto a Izquierda Unida en una candidatura unitaria. No me refiero a la posibilidad de una coalición al uso, ni de una papeleta que reúna las siglas de ambas formaciones y unas cuantas más, porque esa propuesta simplemente no la ha hecho nadie. Hablo de una candidatura, con la denominación que se quiera, que reúna a diversas fuerzas políticas y además a activistas sociales, culturales y ciudadanía en general, como las que han logrado ilusionantes resultados en tantas ciudades. El rechazo de Podemos, hasta donde yo soy capaz de intuir, tiene que ver fundamentalmente con el miedo a facilitar su encasillamiento como opción minoritaria.

martes, 28 de julio de 2015

Entre la impotencia y la prepotencia

Como señalaba ayer, hay algo en el proceder de la dirección de Podemos que me recuerda a una partida de Risk. Una alocada carrera para ganar posiciones, acumular poder y asaltar los cielos en tiempo record, basada en el cuerpo a cuerpo y los juegos de estrategia. La creación de Podemos es un experimento de ingeniería social que sin duda será, o ya estará siendo, objeto de estudio en muchas facultades de Ciencias Políticas y Sociología.

Lo peliagudo, claro está, es que no se trata de una partida de Civilization, ese videojuego en el que se toma las riendas de una pequeña civilización hasta lograr convertirla en un imperio. Si te sale mal, reinicias. Sin embargo, si el experimento político de Podemos sale mal, las consecuencias pueden ser terribles: puede acabar recomponiendo exitosamente el campo de la izquierda en torno a sí, o puede convertir todo lo preexistente en tierra quemada que tardará mucho en volver a ser fértil si se hunden sus pies de barro.

lunes, 27 de julio de 2015

Podemos: del tablero de Monopoly al Risk



Decía en el post del pasado viernes que “no podemos afrontar las próximas elecciones como unos comicios normales, ni por la emergencia social ni por la posibilidad de un vuelco electoral”. Ambos factores están plenamente interrelacionados, puesto que si hay posibilidad de vuelco electoral es por la situación de emergencia social. Como señalaba hace tres años, la legitimidad de las democracias occidentales es material y no formal: no ha habido grandes ansias de cambio porque había un cierto reparto de la riqueza, aunque fuera con grandes desigualdades. Cuando se rompió ese reparto de manera brusca y acelerada fue cuando estalló el consenso en torno a las instituciones y los partidos tradicionales gritando un clamoroso “no nos representan” a partidos a los que prácticamente todo el mundo había votado alguna vez.


Y, como también señalé entonces, ello abría una oportunidad a la izquierda si abandonaba una posición paternalista o a la defensiva. Esa crisis de legitimidad permitía empezar a construir un proyecto político sobre nuevos consensos sociales, que derivara en una nueva institucionalidad al servicio de la mayoría. Pero la izquierda, “mi” izquierda, pecó de impotencia: creyó que en ese despertar social la gente se limitaría a buscar a quienes siempre habíamos blandido un discurso crítico y un programa transformador. Y así fue, durante un período de moderadamente dulces encuestas. Pero no se supo o quiso ver que la brecha abierta era mucho más amplia, que la rapidez con la que se desgastaba el bipartidismo contrastaba con el lento auge de las alternativas. Tras años luchando prácticamente por la supervivencia no se quiso creer que había margen para algo más que un resultado holgado.

Y en esas apareció Podemos, a “patear el tablero”. Supo interpretar mucho mejor que el nuevo sentido común tras el 15M no planteaba un giro a la izquierda sino una refundación democrática, aunque ambas cosas tengan elementos coincidentes.  Y para ello era necesario un nuevo relato y un plan de acción muy distinto al que se había manejado hasta entonces.

viernes, 24 de julio de 2015

Reflexiones en la vorágine

Hace tres años comencé a escribir en este blog una serie de reflexiones sobre la situación política que llevaban tiempo desordenadas en mi cabeza. Era un momento relativamente calmado, sin citas electorales a la vista: las más cercanas en el calendario eran unas elecciones europeas, casi dos años más tarde, que no se antojaban especialmente apasionantes. Era, pues, un buen momento para reflexionar sin las urgencias que hoy nos atenazan.

Reviso mi correo electrónico y compruebo a quién mandé aquellas notas. No puedo evitar una sonrisa al ver que entonces intercambiaba correos y reflexiones con gente que yo ni podía imaginar que fueran a jugar un papel tan relevante en el futuro cercano. Hoy no tendrían tiempo ni de borrar mi mensaje de la bandeja de entrada. Pero es una sonrisa que tiene un punto de tristeza y melancolía, como la que se me pone cuando releo el texto. La satisfacción vanidosa de comprobar que algunas intuiciones iban bien encaminadas me sirve de poco cuando constato que la oportunidad que creí ver entonces se ha ido desvaneciendo por una suma de errores, por una combinación de impotencia y prepotencia.

miércoles, 28 de enero de 2015

¿Saravia candidato? Manolo alcalde

Hace 5 años, en junio de 2010,  Valladolid vivió las primeras primarias abiertas que se celebraron en nuestro país, de la mano de Izquierda Unida. Una experiencia muy modesta en comparación con procesos que se han generalizado en los últimos tiempos, pero pionera. Era un tiempo político muy distinto, además: quedaba aún un año para que se llenaran las plazas, para que iniciara ese ciclo de indignación y movilización social que poco a poco ha ido madurando, transformándose y que amenaza ya con cambiar produndamente el panorama político institucional.

Alguna gente no se lo cree, pero cuando se abrió ese proceso, a finales de 2009, no teníamos una hoja de ruta. No había un final previsible escrito. Yo conocí personalmente a quien sería meses más tarde nuestro candidato, Manuel Saravia, apenas mes y medio antes de la votación. Le había leído, claro (de hecho apoyé buena parte de mis estudios de posgrado en urbanismo en sus publicaciones y su blog), y había oído hablar con frecuencia de él, y siempre bien. Pero era de estos nombres que causan tanto respeto que ni había fantaseado con que se planteara meterse en una aventura así. Hubo quien sí se atrevió a hacerlo y se lo agradeceremos por mucho tiempo. Aceptó, se presentó a las primarias, y lo demás es historia.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Alberto Garzón y el relevo generacional

No me andaré con rodeos. Alberto ha abierto un período de consultas para ver si se presenta a las primarias de IU y yo le digo: preséntate. Sé que mi opinión es de las menos relevantes de todas las que se pronunciarán, pero por mí que no quede. (NOTA: según estoy terminando de redactar el post veo que llego tarde). Al fin y al cabo se lo debo, pues revisando viejos posts me encuentro con que hace 6 años largos él apoyó mi (irrelevante y poco prometedora) candidatura al Congreso en los comentarios de este mismo blog. Creo que ya lo había comentado. Por entonces, era ese chaval de Málaga tan listo que escribía cosas de economía en su blog. Vamos, como ahora, pero más en familia.

Desde entonces, simplemente ha emergido, como otras muchas figuras, al calor del 15M. El maremoto que supuso, ha sacado a la superficie y encumbrado a la fama a personas que yo conocía desde hace años y cuya brillantez parecía condenada a la marginalidad por su ideología política. Sin embargo, el desplazamiento del sentido común que consiguió el movimiento puso en el centro del debate ciudadano ideas hasta entonces minoritarias y ha ido convirtiendo en referentes populares a intelectuales de izquierda. Por más que esté muy mediada por el tertulianismo, ha habido una repolitización ciudadana que ha hecho a mucha gente buscar explicaciones a la crisis y alternativas a la situación en los Navarro, Garzón o Torres, que ha dado visibilidad a liderazgos sociales como los de Colau, o que ha supuesto el caldo de cultivo para que una magistral operación de comunicación política haya convertido a un viejo conocido del "gueto" militante madrileño en el político mejor valorado del país. De locos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Nuevos ingredientes para la cocina electoral

Como el panorama electoral anda revuelto, todo esto de las encuestas genera mucha más expectación de la habitual y, por tanto, abundan artículos analizando el CIS. Por tanto, hay muchas cosas en las que evitaré detenerme. Buscad por ahí, que hay un montón de cosas interesantes de gente que tiene más tiempo y conocimientos que yo para diseccionar a fondo el "barómetro" de Octubre. Intentaré más bien llamar la atención de manera lo más escueta posible sobre algunos aspectos que me han llamado la atención:

jueves, 30 de octubre de 2014

La descendencia ilegítima de Guanyem

Barcelona dio el pistoletazo de salida. Apenas unas semanas después de que el resultado de las europeas abriera un escenario nuevo con diversas fuerzas alternativas sumando un gran apoyo social, nos llegaba una propuesta para recombinar ese fenómeno electoral con el tejido social pre y post 15M y traducirlo en una novedosa herramienta municipalista: Guanyem Barcelona.

La presencia de Ada Colau como aglutinante y referente público la hacía aún más atractiva, pero no se puede olvidar que ese factor es solamente parte de su (brillante) puesta en escena. Muchos meses antes, en silencio como los zapatistas, se habían venido tejiendo alianzas entre algunas de las personas más destacadas del rico tejido social, cultural y académico de Barcelona. Se habían empezado a sentar unas bases y se había comenzado a buscar complicidades con el otro actor fundamental de un proyecto como ese: las organizaciones políticas. Tuvieron la inteligencia de combinar la exigencia de protagonismo ciudadano, que obliga a los partidos a dar un paso a un lado, con el reconocimiento de que sin ellos, o contra ellos, un proyecto así fracasaría.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Catalonia is not Scotland?



Durante los últimos días he podido escuchar o leer muchos comentarios alertando de que el caso de Escocia y el de Cataluña no tienen “nada que ver”. Incluso la cuenta de twitter de @masaenfurecida se dedicó ayer durante un buen rato a retwitear mensajes que repetían literalmente esas palabras al calor de la votación escocesa. Provenían siempre de personas reacias a la independencia catalana que temían un efecto de contagio. Los argumentos para defender esa idea existen, por supuesto. El más repetido insiste en que el Reino Unido se formó a partir de la voluntad de cuatro estados que ya existían previamente: Gales, Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte posteriormente. Por el contrario, se afirma, Cataluña jamás ha sido un Estado soberano, ante lo cual seguramente habrá quien recordará los repetidos intentos de autogobierno y tradición de instituciones propias que existe en aquella tierra desde hace siglos. 

Esto es lo bueno de los debates sobre independentismo, que se aprende mucha historia. De hecho, salen historiadores de hasta debajo de las piedras, a favor de unas y otras posturas: he llegado a oír hablar de los Decretos de Nueva Planta al calor de un cachi en una txozna durante las fiestas de Bilbao. Pero no solo se aprende historia: también de filología, de etnología y otras áreas de conocimiento en las que se bucea para encontrar argumentos más o menos científicos que apoyen la reivindicación que corresponda.

viernes, 8 de agosto de 2014

CIS: Vuelco electoral a golpe de crisis y baby boom

Me reprochaban ayer que no hubiera escrito sobre el CIS publicado el lunes, así que me pongo a ello; aunque ha abundado la información sobre el estudio, entrando en detalles (¡por fin!) más allá de la estimación de voto, pero la mayoría centrados en la irrupción de Podemos. Se han escrito bastantes tonterías, pero también algunas cosas interesantes, y en particular recomiendo este artículo de Pepe Fernández Albertos.

Aunque se limita a hablar de Podemos, y aunque yo carezco de herramientas y sobre todo de conocimientos para estudiarlo con tanto rigor, hemos llegado a algunas conclusiones similares. Las fundamentales son dos:
  1. La edad es la variable clave (junto con la formación) para entender los cambios del comportamiento electoral. Todas las demás variables deben compararse con ella para evitar llegar a conclusiones precipitadas. Luego me explico.
  2. Las tendencias que se están marcando van para largo. Tanto las que ya llevan tiempo apuntándose (caída del bipartidismo) como las más novedosas (emergencia de Podemos) no son flor de un día ni fruto de un cabreo pasajero.