No, este no es un post para poner a parir el trabajo del CIS ni de Metroscopia. Quien haya entrado para reafirmarse en la idea de que tras las encuestas hay una perversa "cocina" al servicio de oscuros intereses tendrá una decepción. Porque, antes al contrario, intentaré explica que la llamada "cocina" es inevitable y necesaria, al menos si se quieren dar esas cifras de estimación de voto que tanto gustan a los medios, a pesar de que a menudo lo confundan con la intención de voto.
La cosa es sencilla: la intención directa de voto refleja lo que se responde a la respuesta "¿qué votaría usted si hay elecciones mañana?" y ofrece, por tanto, porcentajes sobre el total del electorado, incluido el que no votará. Por el contrario, la estimación de voto supone un cálculo a partir de un modelo estadístico, y en el resultado final se prescinde de una parte del electorado que se supone que se abstendrá. El porcentaje de voto a cada partido, por tanto, será un porcentaje sobre la parte de la población que se cree que votará y además será un dato obtenido de ese modelo estadístico, que puede variar: como dice aquí el CIS, que ofrece todos sus datos "en bruto", esa estimación puede variar aplicando otros modelos estadísticos.
Dicho esto, se entenderá por qué para analizar encuestas de diferentes institutos de demoscopia es más lógico comparar datos como el de intención directa de voto (y otros "en bruto") que la estimación de voto. Porque puede dar la sensación de que, en las últimas encuestas publicadas, Metroscopia (las encuestas que publica El País) y el CIS nos dibujan países totalmente distintos: en El País, el PP se hunde sin remedio y el PSOE no levanta cabeza y cae con él, mientras que IU y UPyD emergen con fuerza (especialmente en Madrid); en las del CIS el PP baja, pero despacito, el PSOE se mantiene más o menos e IU y UPyD crecen lentamente.
Como en alguna de las pruebas de ese reality show de la tele pública, parten de unos ingredientes básicos comunes, pero cada casa los condimenta de una manera, hasta el punto de que puede parecer que estamos comiendo cosas distintas. Sin embargo, podemos encontrar algunos elementos comunes interesantes en los datos de los diferentes partidos (por desgracia, Metroscopia solo ha ofrecido datos de intención directa desde Noviembre de 2012 y se comparan solo los meses que hay encuestas de ambos):









