Asamblea Federal (III): explicaciones que igual no interesan a nadie

Continúo con esta serie, explicando las decisiones que me correspondió tomar el pasado fin de semana. De primeras me resulta un poco pretencioso publicar esto en el blog con un apunte diferenciado; bien podría resumir si apoyé esto o aquello en un comentario más general. Pero tanto en persona al final de la Asamblea, como posteriormente a distancia, bastantes personas se sorprendieron de que no participara en ninguna candidatura. Tampoco es una novedad, pues no lo he hecho nunca, pero es cierto que, si lo pienso, me parece que soy el único de los miembros de la famosa Comisión Unitaria que no estará en el nuevo Consejo Político Federal.

Pero no quiero centrarlo todo en esa cuestión. Llegué al plenario con la intención de abstenerme en la votación del reglamento: en mi opinión se había resuelto muy mal la ordenación del debate de los documentos, a pesar de haber hecho alguna propuesta para mejorarlo en la última reunión de la Comisión. Sin embargo, se anunciaba de inmediato un añadido que recogía lo esencial de dicha propuesta y otras de Ricardo Sixto para mejorarlo: parece que se habían puesto de acuerdo al fin, aunque una vez más fuera de los órganos de decisión. Mala solución, pero al menos teníamos un debate mínimamente ordenado. Votaremos a favor...

También contaron con mi apoyo la Declaración de Rivas (se parece bastante a esto), sobre la crisis económica y la línea de actuación a seguir por IU, la Resolución final sobre la refundación y los documentos finalmente aprobados. Siempre puede encontrar uno cosas que limar o detalles a añadir, pero en lo esencial se marcaba una línea acertada y compartida. En los estatutos, que era la comisión que me correspondía, se dio un debate sosegado y voté a favor de unas propuestas u otras a partir de las intervenciones de Javier Blanco, Ricardo Sixto, Antonio Cortés, Ginés Fernández... Me gustó, hubo buen rollo y salieron cosas majas.

Y en la trastienda de todo esto, andaban fraguándose cinco listas. Algunas desde bastante tiempo antes, realmente. Yo he venido manteniendo una relación constante con IU Abierta, el grupo que finalmente presentó la candidatura encabezada por Inés Sabanés, aunque con constantes episodios de acercamientos y distanciamientos. Aparecí como uno de los primeros adherentes del manifiesto que sacaron y que posteriormente acabaría reconvertido en documento. Pero me parecía que había un abismo entre lo que allí se decía y las maneras de hacer política en lo interno; los comunicados del verano seguían en una lógica de confrontación que no compartía. No basta con tener razón.

Ese distanciamiento me llevó, a mí y a otras personas, a tener muchas dudas acerca de si seguir participando en ese marco. El 13 de Septiembre se celebró una reunión donde quería plantear, junto con otra gente, algunas críticas al modo de enfocar la Asamblea. Sin mucha esperanza, al menos para que quedara constancia. Pero me encontré allí con que mucha gente compartía buena parte de aquello: mucha de la gente con la que pude conversar a la entrada o la salida, pero también algunas personas destacadas, como Inés, Kechu Aramburu, Félix Taberna o especialmente, Eberhad Grosske y su hoja de ruta. Vi allí mimbres para que se pudiera pasar página con respecto a los errores de la etapa anterior, gentes que se creían realmente lo de un proceso constituyente y abierto, dispuestas a entenderse con el conjunto de IU. Desde entonces, los correos electrónicos y las llamadas eran frecuentes e ilusionantes: se iba en la buena dirección.

Por el camino fueron surgiendo inconvenientes. Los censos aprobados no fueron buenos y surgía el peligro de que no se reconociera la legitimidad de la Asamblea. IU Abierta apostó por la responsabilidad y respiré aliviado. Necesitábamos hacer la Asamblea. Otro nuevo inconveniente parecía surgir: dimitía Gaspar Llamazares en un gesto que no entendí hasta que pude hablar con él en persona. Pensé que traería problemas pero, al contrario, pareció allanarlos. Debe de ser que soy novato y no entiendo cómo funcionan estas cosas. Pero lo que desde luego fue motivo para mi desánimo fue la demanda que se presentó finalmente contra los censos aprobados. No fue, por supuesto, una decisión de IU Abierta, pero surgía del ámbito de una federación afín y nos ponía en un brete; se agradeció la reacción de Gaspar y los esfuerzos de tantas personas por calmar los ánimos y evitar lo peor.

Igualmente, aunque menores, tuvimos diferencias en la cuestión de los documentos. A pesar de haber apoyado el manifiesto inicial, acabé por considerar que no era el documento que IU necesitaba para salir de la IX Asamblea. Necesitábamos una base de mínimos sobre la que realizar una síntesis y por eso propuse a mi Asamblea provincial recoger la propuesta de "Por la tangente". Esa misma heterodoxia mostraron otras personas también afines a IU Abierta, y que finalmente han tenido mucho peso, como Eberhard o Tania, que apostaron por resoluciones o documentos del mismo tipo en sus territorios.

En resumen, tenía (y tengo) la sensación, de que allí dentro había aún rémoras de la etapa anterior, pero también el germen de algo nuevo. Que, sin renegar de nada de lo anterior, incluidos los errores, podía participarse en la nueva etapa con planteamientos renovados. Y creo que, tanto la gente nueva que se ha incorporado a la dirección, como algunos de los que ya estaban y han encabezado (pienso especialmente en Inés y Eberhard), encarnan esa novedad.

¿Por qué no participé entonces de esa lista? Pues simplemente, por algunas diferencias de criterio. En mi opinión, era un error intentar seguir optando a la Coordinación General, por más que los posibles candidatos me pudieran gustar mucho. Era conveniente asumir un papel de minoría leal, con mucho peso político y público en una nueva dirección con integración de todos; y en ese marco, apostar por una candidatura fuertemente renovada. Para mí fue una muy grata sorpresa ver que gente muy destacada apostaba por una lista de esas características, y tengo que agradecerles que contaran con mi nombre para ello. Estaban también otros buenos nombres: Emylse, Luis, Lois... Pero cuentan todas las opiniones y se fueron haciendo mayoritarias las que querían incluir más nombres de la etapa anterior en la candidatura y, sobre todo, planteaban legítimamente intentar aspirar a la Coordinación mediante acuerdos con otras partes. Legítimo, como digo, pero yo pienso que no era el momento, aunque fuera con las mejores personas al frente.

Por ese motivo, preferí no esforzarme por hacerme un hueco allí y que nadie lo hiciera por mí (y reitero el agradecimiento a quienes lo intentaron): no es una cuestión de orgullo, sino de no verme en un proyecto sobre el que tenía muchas dudas. Otra gente en la que tengo mi más absoluta confianza, también con sus dudas, decidió entrar e intentarlo. Les traslado todo mi ánimo, lo van a necesitar, y confío en que mis dudas fueran infundadas. Por eso, aunque avalé la lista que encabezaba Haizea, porque me parecía que era bueno que esa gente pudiera presentarse al Consejo, mi voto fue para la lista de Inés, Eberhard, Tania... para darles la oportunidad de que me convenzan por la vía de los hechos. La empresa que afrontan me parece tan compleja que, con la amable colaboración de quien no me quería allí, preferí bajarme antes (cosa de la que ya les había prevenido), pero si hay alguien que puede sacarla adelante, es esa gente. Estaremos expectantes y me tenéis para lo que haga falta. Y eso va también por toda la buena gente de otras listas: cada cual sabe si se tiene que dar por aludido.

P.D: En las fotos:
  1. Haizea Miguela, Inés Sabanés, Cayo Lara y Joan Josep Nuet, cuatro de los cinco cabezas de lista. Faltó Sánchez Gordillo.
  2. Eberhard Grosske atendiendo a la prensa, acompañado de Emylse Mas.
  3. Tania Sánchez compareciendo ante la prensa.

Comentarios

Kaneda ha dicho que…
No me ha parecido en absoluto pretencioso ni carente de interés. Todo lo contrario.

Muchas veces para conocer bien los hechos que han sucedido en un determinado lugar, hay que acercarse a las biografías de las personas que han estado allí.

Muchas anécdotas de nuestros abuelos, por más personales y curiosas que sean, reflejan muy bien cómo eran los tiempos en los que vivían. Mejor que muchas crónicas.

Sirva ésto también para la Asamblea. La historia auténtica de la Asamblea no es el resumen de enmiendas aprobadas, tumbadas, y la composición del CPF. La auténtica historia se conoce cuando la peña te cuenta que hizo ésta o aquella cosa y el porqué lo hizo. Como tú lo has hecho aquí.

Recibe un cordial saludo.

¡Salud!