Con mi bota de vino y mi bocata salchichón

Hoy tampoco va de fútbol, pero casi. Porque resulta que ayer volví por el estadio, tras bastante tiempo sin hacerlo; bueno, realmente fui una vez el año pasado, pero a uno de esos palcos que en otros lugares serán un lujo, pero en Zorrilla sólo sirven para que si es Diciembre no mueras congelado (que no es poco).

El caso es que ayer pisé grada otra vez, una experiencia que recomiendo a quien no lo haya hecho nunca. Ayer pude comprobar que, en lo fundamental, no se ha notado demasiado mi ausencia:
  • Sigue siendo habitual que la gente sienta mucho los colores: algunos, como el especimen con el que compartíamos fila, hasta tal punto que si el árbitro hubiera hecho caso de sus airadas recomendaciones, el Valladolid habría tenido unos quince penaltis a favor y el Depor habría acabado con tres sobre el campo. Y no exagero demasiado.
  • En ese aspecto continúo teniendo problemas de adaptación social, y mi acompañante de ayer también. Somos malos patriotas que nos da por comentar los lances del juego y reconocer que los jugadores del Pucela de vez en cuando sí hacen faltas, se meten en fuera de juego o se tiran dentro del área. Ese gusto por la ecuanimidad es un tanto peligroso; para mí que si llegamos a tener un poco de acento gallego salimos de allí calientes.
  • El personal demuestra una excepcional habilidad para conocer todos los nombres de la plantilla y distiniguirles a distancia, incluídos los fichajes del verano. Da puntos extra si uno sabe llamar al jugador de forma diferente a los demás, por ejempo por el nombre de pila, como si fuera uno íntimo. Yo, que andaba un poco out, me tuve que conformar con llamar Javi a Baraja, que le conozco de haber jugado mil veces con él y su hermano Rubén (¿veis? así es como se chulea de conocer a famosos). Hay una excepción a esta norma: cuando los jugadores son como este y como este se les anima con un genérico: ¡bien, negro, bien!
  • Parece que sigue habiendo un gran gusto por los pareados. Por ejemplo, ayer, desde el fondo norte llegaba un sonoro "Puta la Coruña y Puta Cataluña". Es importante darse cuenta de que el venir a cuento y la rigurosidad geográfica son lo de menos si ello puede ir en detrimento de la contundencia y la rima consonante. Esta regla también tiene sus excepciones: a nadie importa que no rimen "Puta Barça y Puta Cataluña" (en este caso se disculpa por haber situado bien la ciudad en el mapa) o el clásico "No sois españoles, sois hijos de puta" (¡como si fueran conceptos excluyentes!)
  • En este mismo orden de cosas, es muy importante hacer notar al frecuentemente reducido grupo de seguidores visitantes que no son bien recibidos. Las variantes son múltiples:
  1. en el caso de equipos vascos, catalanes y, en menos medida, gallegos, nuestro rico acervo tiene múltiples exabruptos y cantinelas para darles su merecido a esos independentistas incorregibles. Y, para más abundancia, se pueden utilizar exaltaciones patrióticas (de nuestra patria, claro, no la de ellos) como la indicada un poco más arriba.
  2. en el caso de equipos de ciudades más pequeñas nos los despachamos con un genérico ¡Paletos!, desde el orgullo que uno siente al vivir en una metrópoli cosmopolita como la nuestra.
  3. y, por último, en el caso de equipos de lugares cuyo gentilicio acabe en -anos, la cosa se solventa con una alegre coplilla: p.ej. en el caso del Valencia C.F. "Valencianos: putas y gitanos" (impresionante: xenofobia, sexismo y racismo en cuatro palabras escasas)
  • En general, el mundo del fútbol es propicio para fomentar el conocimiento de la lengua de Cervantes. Los futbolistas hilvanan jugadas, manejan el cuero, rematan a bocajarro. Lástima que a veces se cuelen perlas como "se internó por la banda como una insolación". Pero, sobre todo, ¡qué dominio del insulto! Que, estará feo, pero también es literatura, y si no que me expliquen cómo le dieron un Nobel a Cela. El exaltado de al lado protestó prácticamente todas las decisiones del árbitro, pero eso sí, creo que no repitió ni un solo calificativo. Ni hacia él ni hacia su madre. ¡Qué dominio, qué riqueza de léxico, qué saber hacer!
Y aparte de eso, hubo un partido de fútbol. Y pipas y bocata en el descanso, que es una tradición de las que a mí me gustan.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
;o)

muy bueno, si señor.

Aupa Pucela!

Rome
Jael ha dicho que…
Me he reído mucho xD
Jaime ha dicho que…
El ser vivo que se encontraba a nuestra vera era realmente para meterlo en una urna de cristal y así observar y estudiar sus comportamientos, reacciones y movimientos.
Juan ha dicho que…
Gracias, Jaime, por introducir ese comentario que demuestra que no me invento nada...

Y gracias también a Paquito y a la más comentadora del blog ;)
Hontza ha dicho que…
Muy divertido. Lo he enviado a meneame a ver si tiene buena acogida.
http://meneame.net/story/el-futbol-es-asi