No nos hagáis elegir

Íñigo, Pablo. ¿Os acordáis del 2 de diciembre de 2001?. Tras varios meses de movilización muy intensa en las universidades de todo el país, nos citamos en Madrid para hacer una demostración de fuerza y tratar de torcerle el brazo a Pilar del Castillo para que desistiera de aprobar la Ley Orgánica de Universidades (LOU), que se votaba en el Senado dos semanas después. Desde Valladolid, si no recuerdo mal, salieron 14 autobuses, en su gran mayoría repletos de estudiantes.

En ellos se informó de los puntos de quedada, y de que había dos movilizaciones distintas. Una, formada por tres columnas, que culminaría en Plaza España, en la que participarían grupos estudiantiles como el Bloque de Estudiantes de Izquierdas (BEI) o el Sindicato de Estudiantes, que habían tenido un papel secundario en la coordinación estatal y en las movilizaciones en los centros, también sindicatos, partidos, rectores, artistas, etc. Otra, que se desarrollaría desde Moncloa hacia Ciudad Universitaria, convocada por la Coordinadora de Asambleas de Escuelas y Facultades (CAEF) de Madrid, y apoyada por CGT y por muchas de las asambleas y movimientos que con más potencia estaban organizándose en sus universidades. Algunas de ellas llevaban semanas de huelga indefinida, varios claustros se habían declarado en rebeldía ante la ley, y tras la manifestación se celebró una multitudinaria asamblea para intentar prorrogar las movilizaciones en los meses siguientes.

El resultado final: la manifestación "alternativa" logró una afluencia más que digna, pero marchó por donde nadie podía verla y sin que ningún medio de comunicación le hiciera caso. Llegó la navidad, se aprobó la ley y el movimiento se desinfló. Por su parte, la manifestación "oficial" obtuvo mucha más atención mediática, pero con protagonismo de un aún poco conocido José Luis Rodríguez Zapatero, José Mª Fidalgo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT). Recuerdo que, a la vuelta, en los autobuses, los sentimientos eran encontrados. A pesar de la euforia por ver que éramos muchísima gente, la mayor movilización contra el PP de Aznar hasta entonces, la gente que fue a la cita "oficial" no podía evitar sentirse utilizada y quienes acudimos a la "alternativa" sentíamos que habíamos hecho el canelo, por más que mantuviéramos intacta nuestra coherencia.

No he podido evitar acordarme de esto mientras pensaba en todo lo que pasó ayer en el seno de Podemos, y que contagia a todo su entorno. Como entonces, no soy equidistante: creo que una parte tiene más razón que otra. Pero, también como entonces, me siento defraudado por verme afectado por un cisma que me resulta ajeno e innecesario. En 2001, en la mayoría de universidades se luchaba de forma unitaria, sin roces de especial relevancia, y fue en gran medida la dinámica madrileña, siempre convulsa, la que imposibilitó una gran manifestación unitaria y protagonizada por la comunidad universitaria. Solo unos pocos de los más movilizados e ideologizados fuimos a la cita "alternativa", la mayoría de la gente de nuestras facultades no quiso perderse el momento histórico y masivo y nos tocó vivir el sinsentido de no poder compartir la gran cita con la gente con la que nos movilizábamos codo a codo en nuestra ciudad. Tenían razón quienes querían evitar que todas las energías desplegadas por el movimiento estudiantil se aprovecharan interesadamente por los grandes figurones que se aprestaban a chupar cámara en las pancartas. Pero también la tenían quienes creían que la automarginación no evitaba que eso se produjera y reducía la capacidad de incidencia del movimiento en su conjunto.

Las diferencias con aquello son enormes, claro. Pero hay similitudes, incluso de protagonistas en algún caso. Por edad, Íñigo justo estaría empezando en la facultad. Y si estuvo, seguro que en la misma mani que yo. Pero sí que alguna de la que hoy es su gente, por ejemplo entonces en el BEI, apostó por la cita "oficial". Y algunos de quienes promovían con vehemencia no juntarse con ella, son quienes hoy claman con más fuerza para confrontar con Errejón. El fondo del debate también se mueve en términos similares: ¿intentar incidir en las grandes mayorías, aún a riesgo de mancharse y perder principios, o mantenerlos intactos aunque eso te haga perder apoyos? ¿Primar la lealtad a las asambleas, a las organizaciones, a las decisiones colectivas, o saltárselas para corregir el rumbo cuando te están llevando a distanciarte de la mayoría social?

La gran aportación de Podemos, hace 5 años, fue hacer saltar por los aires estas dicotomías. Consiguió llegar a amplios sectores sin cambiar lo fundamental del fondo de lo que habíamos defendido siempre otras izquierdas que rara vez llegábamos más allá de una minoría ideologizada. Y consiguió hacerlo implicando en política, haciendo participar desde abajo, a una cantidad de gente (y un tipo de gente) que jamás habíamos conseguido involucrar e ilusionar. Sin ello no se entendería el gran éxito de las municipales de 2015 en ciudades importantísimas, por lo que nadie puede negar el valor de lo aportado por Podemos.

Pero a medida que se ha ido navegando en mar abierto ese adecuado equilibrio ha empezado a resquebrajarse: tengo la sensación de que cada cual ha pensado que el ingrediente que aportaba a la receta era el fundamental, el causante del éxito, y ha querido echar más al puchero. Pero, como ocurre en la cocina, el secreto está en las proporciones. ¿Aprovechar liderazgos carismáticos que conecten con las mayorías? Desde luego, pero no solo. ¿Participación ciudadana y trabajo horizontal? Claro que sí, pero por sí solo no basta. ¿Golpes de efecto comunicativos? Imprescindibles, pero sin abusar. ¿Demostrarse útiles desde lo institucional? Sí, pero sin fiarlo todo a ese frente. ¿Estar presentes en los conflictos sociales? Faltaría más, pero tampoco se puede fiar todo a esa carta. En la medida en que el Podemos inicial se ha ido disgregando ha ido pecando de echar más de unos u otros ingredientes y ha abierto un debate estéril y ficticio entre facciones, que en el fondo saben, sabéis, que la receta original es la correcta, pero se exacerba la preferencia por tal o cual condimento para intentar hacerse con el mandil y ponerse a los fogones. Es la ley de oro en los partidos: cuando todo va bien, plena unidad; cuando se empieza a torcer la cosa enseguida sentimos que es imprescindible nuestra aportación particular, como la de esos jugadores de fútbol o baloncesto que, agobiados por ir abajo en el marcador, dejan de jugar con el resto del equipo creyendo que la salvación está en su mano.

Hay que parar esto y dar marcha atrás, compas. Levantar la cabeza, ser conscientes de lo que habéis logrado y de la gran responsabilidad que tenéis entre manos. No entrar en el juego de repasar quién ha tenido más culpa, porque es un cruce de reproches interminable que solo hace daño. En los primeros días del año, devoré de unas pocas sentadas "Feliz final" de Isaac Rosa. Una novela sobre el amor en que los protagonistas de una relación remontan desde su abrupto y desagradable final hasta el comienzo de su apasionado romance, encontrando por el camino los momentos en que se torció la cosa. El libro es precioso pero amargo porque sabes que, aunque las últimas palabras leídas evocan un pasado feliz, la ruptura ya no tiene vuelta atrás. La vuestra no es una historia de amor, pero sí de amistad, no solo personal sino también política. En la primera no me meto, no es asunto mío. Pero vuestra amistad política ha sido buena para este país, de verdad lo creo, y estáis a tiempo de remontaros hacia atrás en ella antes de llegar a un punto de no retorno, de recordar por qué disteis los pasos valientes y arriesgados que disteis, cuáles fueron vuestros grandes aciertos y cómo se podría volver a hacer algo grande en una situación tan distinta (y terrible) como la actual. Sin echar solo vuestro ingrediente, elaborando en común la receta. Estamos a tiempo, no lo desaprovechéis.

Comentarios

Miguel Umlauff ha dicho que…
Corrigiendo un poco tu ejercicio de nuestra memorieta histórica (más que nada por que tu por entonces estabas en Pucela):

Errejón si estaba en la universidad en 2001 (en 1º) y por aquel entonces ejercía de jefe/pope/loquesea de las JJAA, JJLL o FIJL (no me acuerdo como se llamaban por aquel entonces). Erigido en guardián de la ortodoxia asamblearia y de la acción directa frente a cualquier atisbo de institucionalización o negociación con terceros.

La manifestación alternativa se discutió en un plenario de la CAEF de esos de culos de acero y brazos de madera, donde se discutía manifestación alternativa o bloque critico. Entre los que más promovían de la manifestación alternativa fueron gente que del bloque autónomo (hoy entre M129 y Bancada), Espacio Alternativo (básicamente Camargo y Urban) y por supuesto el bloque acrata de Errejón (que como de costumbre solo participaba para bloquear todo lo que sonase a espacio unitario). Por otra parte quienes estábamos en la UJCE o en algunos sectores de IU (que mayoritariamente no nos hemos movido)y otras defendíamos un espacio unitario.

El BEI por aquel entonces estaba en decadencia, convertido en un espacio reservado a los jóvenes oficialistas de IUCM y el "ala izquierda" de la JSM. Como ironía de la triada BEI quienes eran del PSOE se irían integrando 3 años después en la vida institucional del PSOE como cambio de ciclo natural y muchos ahí siguen, y de los otros esta quien es pieza imprescindible de la dupla Errejón-Carmena, quien dirige empresas públicas del Ayuntamiento de Madrid previo paso por dirigir las del Estado (de la mano de Zapatero) y quien acabo en la nada (saliendo como colateral beneficiada de los masters de la URJC).

Como tu bien dices poco después (el 12 de diciembre) se aprobó la LOU y el movimiento (al menos en Madrid) murió con el que escribe (junto a otros varios) intentando cruzar la calle Genova con los pantalones bajados.

Lo que vendría después es otra historia, del que en parte el mejor recuerdo que me queda es lo bien que nos los pasamos en prácticamente cualquier lugar de España fuese durmiendo en polideprtivos, salones u hoteles de cuatro estrellas. También que muchas de nosotras descubrimos lo que se podía hacer en la institución pero también los limites de los salones enmoquetados. Podíamos sacar reglamentos de evaluación académica superavanzados que costaban meses de negociaciones y beneficiaban a nuestras compañeras de clase, como sabíamos que había cosas que jamas conseguiríamos en un consejo de gobierno y siempre nos podíamos poner punkis.

El principal problema es que para mucha gente pareciera que esta etapa no ha pasado y que un jugada sucia que te pueda sentar mal el lunes por la mañana podías intentar resolverla dos jueves después mini de por medio. Por que entre otras cosas este desacuerdo no afectaba a todo un país (y por ser precisos ni siquiera afectaba a todo el estudiantado).

Igualmente la idea de que hay limites y hay espacio punkismos para muchos no ha pasado, si no que han aprendido ha convertir los limites y los "non possumus" en aparentes virtudes y aún escuchas que las listas negociadas en chalete en Conde de Orgaz es darle "la paalbra a la gente," Que la Operación Chamartín es el "nuevo urbanismo no depredador" o más a lo micro que el evidente retraso en las obras de las IDBs es un éxito del gobierno municipal.

Al final y volviendo al 2001 hay una cosa de la que me quedo y que también nos sirve de reflexión es detrás de todo lo que paso en Matemáticas, estuvimos muchas pasando una noche en vela mientras rebananabamos centenares de embutidos con un cortafiambres casero o quien limpiaba los restos del botellón. Todo mientras quienes iban popes se dedicaban a lo suyo (o a meterse lonchas en una fotocopiadora). Que es algo que me recuerda a todo lo que esta pasando.
cascarrabias ha dicho que…
A mi me da la impresion de que esta pelea es un disparate. no estamos hablando de unas elecciones nacionales, donde hay muchas circunscripciones de pocos escaõs donde la dividion mata. estamos hablando de la comunidad de Madrid, donde a no ser que no llegues al minimo, la division puede sumar, por un lado hay gente que no votara a la opcion monedero pero podra votar otra que se diga mas de izquierdas, y por otro mucha gente que no votara jamas a pablo Iglesias y su Podemos centralista y vertical, pero si hay otra opcion podria votarla.. creo que en lugar de discutir da tiempo hasta mayo de construir dos proyectos alternativos, uno con ganas de ganar y otro con ganas de ser izquierda (las dos cosas no se puede, no se si te has dado cuenta. el Podemos que comia todo lo hacia a base de no definirse). al final se suma y el "publico" a elegido la cancion que mas le gusta, sabiendo que al final todo tiene que sumar. la division, a veces, hace la fuerza