
En fin, dejémonos de chistes malos y de dudoso gusto. Evidentemente, la situación no es para bromear para los pescadores ni sus familias que nada tienen que ver en la decisión de sus patronos de mandarles a unas aguas u otras; más a gusto estarían faenando en el Golfo de Vizcaya, sin ninguna duda. El problema es que, allí, las reservas se agotan. El besugo, la merluza e incluso la anchoa están en peligro de extinción: y qué rico está todo eso, ¿verdad? Así que si aquí no queda, iremos a agotarlo a otro lado.
Todo esto lo explica estupendamente Joaquim Sempere, a quien creo que ya he recomendado alguna otra vez por aquí (recomiendo ya de paso prácticamente todo lo que se escribe en Dominio Público):
En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense (...) Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.
(...)
Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial.
¿Lo gracioso del caso?: que el Alakrana pesca atunes, una especie que, pescada con cierta mesura, aún goza de buena tasa de regeneración en el Golfo de Vizcaya. Maldita la gracia, dirán los pescadores.
Comentarios
vamos, me temo que si se mantiene el ritmo de pesca actual, los peces mares se quedaran sin peces en breve...
javi, me voy contigo...