Segregación en la escuela: entre la espada y la pared

1. Publican hoy en El País un interesante reportaje sobre la incapacidad de la educación para eliminar las diferencias sociales. Según el mismo "descubrir que los elementos determinantes del rendimiento escolar son, en gran medida, ajenos al sistema ha sido una gran sorpresa para muchos teóricos que fían todas las soluciones a las reformas políticas o al incremento de la financiación".

Dado que soy, y somos en IU, de los que fiamos mucho a las reformas y sobre todo a la financiación, no puedo evitar darme por aludido. Para mí es una sorpresa muy relativa: precisamente si considero que hay que echarle mucha pasta al asunto es porque parto de que hay unos condicionantes ajenos al sistema (educativo, no al otro) que hay que eliminar, en buena medida, a través de la educación. Y, ¿por qué será que no se puede? En primer lugar, porque no hay magia, ni ingeniería social que funcione como un reloj suizo, y porque la igualdad se pelea en más campos; pero sobre todo por otra cosa que apunta en el reportaje Vicenç Navarro: "El sistema reproduce la estructura social de España. Las familias de rentas altas envían a sus hijos a las escuelas privadas, en su mayoría, regidas por la Iglesia católica, mientras que las familias de rentas medias y bajas los envían a escuelas públicas, donde se concentran los hijos de los inmigrantes. Esta polarización por clase social caracteriza el sistema escolar en España".

Si tenemos en cuenta esto último, vemos que un factor decisivo no es tan ajeno al sistema: no es ya que la educación no nivele, sino que la dualidad en la red educativa (algo que sí se puede modificar con legislación y financiación) impide, de partida, la educación en condiciones de igualdad. No se trata de hijas de inmigrantes con niños de papá en una misma clase. Cito al reportaje: "las diferencias de rendimiento escolar registradas en el Informe PISA se explican básicamente por el nivel social, tanto de los padres como de los centros".

2. Pero este comentario de hoy no iba dirigido tanto a criticar el sistema educativo español, como a hurgar en nuestras conciencias, supuestamente de izquierdas. Leo lo siguiente: "¿Es exagerado afirmar que en la medida de sus recursos, las familias "compran" el nivel social, económico y de formación de los compañeros de colegio y potenciales amigos de sus hijos?".

La mayoría rechazaríamos de plano enviar a nuestra prole a un colegio elitista, pensando solamente en buscarle buenos contactos para su vida adulta. Pero pongámonos en situación: supón que eres una persona joven, digamos de Valladolid, Segovia, Cuenca... Quizás con formación universitaria. No hay gran oferta laboral en tu provincia y decides intentarlo en Madrid. Vas encontrando cosillas e incluso algo medio fijo, superando los 1.000 euros: un lujo hoy en día.

Pero el lujo da para lo que da: si no tienes pareja o la que tienes no fue tan afortunada, seguramente tendréis que buscar un piso en los barrios más baratos. Y como tú, otra mucha gente con pocos recursos, incluso mucho menores que los tuyos: personas en paro, inmigrantes, con trabajo precario... Si tienen descendencia, la mayoría ni se lo podrá plantear: a la pública. Pero tú, con tus pocos ahorritos y quizás la ayuda de los abuelos empiezas a dudar. Eres de izquierdas, estás por la pública, pero... es que claro, Espe está dejando la pública hecha un desastre, no hay dinero, no hay refuerzos especiales, cada año se suman chavales que vienen de otros países,y qué culpa tendrán los pobres, pero claro, mi niño tampoco tiene la culpa de que la Espe no les ayude...

Y entonces surge la fatídica pregunta: ¿tienen que pagar por mi ideología, por mis convicciones? ¿Puedo poner en peligro su futuro solo por empecinarme en hacer lo que me parece coherente? La decisión no es sencilla, aunque sobre el papel está más que claro. De primeras diríamos que sacarles de la pública no hace sino agravar más el problema, que además ganarán en tolerancia, que se educan en su verdadero entorno y no en uno ficticio... Sí, venga, vale: pero ¿pondríais la mano en el fuego por que haríais "lo correcto" llegado el caso?

P.D: Ni estoy esperando descendencia ni me asaltan estas dudas en primera persona, aclaro. Este apunte viene a colación de una conversación hace unas semanas en Madrid con mi hermana y otros amigos, entre ellos algún profesor, que viven el dilema aún más duramente por la lideresa que les ha tocado sufrir.

P.D. 2: La foto es de María.

Comentarios

Entropy ha dicho que…
¡Hombre, Juan, una actualización! Ya empezaba a pensar que sólo veías porno en el trabajo...

Por impensable que pueda parecer ahora, mucho me temo que dentro de una década, o menos, ese dilema se extenderá al ámbito universitario: la tendencia a equiparar las tasas con el coste real del servicio y el escenario de libre competencia entre públicas y privadas, con su ránking y sus incentivos para la captación de fondos de privadas acabarán por hacer la línea entre universidad pública y privada aún más difusa que en el caso de las escuelas (a la Estrategia 2015 me remito).
Domin ha dicho que…
Estimado Juan:

Sólo un par de apuntes para no perdernos.

1. No es nuevo el conocer que la educación no es omnipotente y ni siquiera llega a ser el factor más determinante de las reformas sociales, de esa ingeniería social de la que tú hablas. Pero, de hecho, ni siquiera es el propio sistema escolar el que mejor determina la educación. ES por esta razón que los redactores de PISA asumen desde el principio que no es un medidor de los sistemas educativos sino de las competencias que los jóvenes tienen en el marco de la sociedad.

Tenemos que entender que la educación es un concepto muy amplio que no puede reducirse al marco escolar, porque entonces estaríamos dejando de lado influencias tan importantes como la familia, los medios de comunicación... etc.

2. La calidad de la enseñanza y de la educación (en sentido escolar) no puede medirse sólo en materia de conocimientos adquiridos. Hay otras muchas cosas que habría que valorar y entre ellas están también los valores que en ella se aprenden. Independientemente de esto, yo siempre he considerado (e imagino que tú también) la escuela pública como la única capaz de dar una verdadera educación de calidad.

Y, siendo cierto que en la pública ahora problemas importantes, tampoco debemos dejar de entender que la escuela pública tiene el mejor profesorado, que es el que es seleccionado por oposición pública y que además la presencia de alumnos de diferentes etnias no es sólo un problema sino una gran oportunidad para que los niños puedan crecer en entornos multiculturales.

Por cierto, me ha gustado mucho tu post.

Un saludo y sigue escribiendo que algún día nos dejas del todo...
Anónimo ha dicho que…
Me parece curioso otro caso que habla el artículo, y es sobre el mayor índice de fracaso escolar en las zonas del sur y en el levante: Curiosamente, son zonas donde la burbuja inmobiliaria más se hinchó en los años anteriores, y dónde sus efectos eran proporcionalmente mayores sobre la economía local.

Es dónde más incentivados estaban los jóvenes a colgar los estudios por colgarse de un andamio: puedo constatar que un albañil en zona de costa entre 2005-2008 ingresaba en su cuenta entre 2.000 y 3.000 euros todos los meses, mientras que los jóvenes que habían finalizado estudios universitarios seguían siendo mileuristas.

Y no me enrollo más porque me tengo que hacer la maleta.... mañana paso por Valladolid, ya os llamo :-)

Laurita
César ha dicho que…
"¿tienen que pagar por mi ideología, por mis convicciones? ¿Puedo poner en peligro su futuro solo por empecinarme en hacer lo que me parece coherente?"

La verdad que la pregunta aparenta tener la misma concepción del papel de la enseñanza que quienes llevan sus hijos a la privada.
La dualidad de los itinerarios educativos reproduce la dualidad social. Por eso si tu hermana llevase a sus hijos a la pública no por ello tus sobrinos se iban a convertir en inmigrantes o gitanos. Piensa donde estudiaron muchos de tus compañeros de Alternativa y como a pesar de ir (algunos de ellos) a colegios públicos, no se puede distinguir su itinerario de los (otros)que fueron a colegios de clase media o al Colegio Francés.
Juan ha dicho que…
Buenas, César:

La pregunta lleva deliberadamente esa concepción implícita. Creo que hay mucha gente que sufre ese tipo de contradicciones en su fuero interno e incluso personas que han sido o son muy militantes vemos prácticas bastante contradictorias.

Lo que pretendía ilustrar es que a veces a la gente se le pone entre la espada y la pared para ser coherente con lo que piensa. No estamos inmunizados ante un entorno crecientemente privatizado y competitivo y donde lo público se deteriora a marchas forzadas.

Por lo demás estoy de acuerdo con lo que señalas, no se trata de que yo personalmente tenga dudas al respecto, sino que quería abrir una reflexión genérica y hacer preguntas en voz alta.