Garzón es un superhombre. Dolido en su orgullo porque había pérdido su puesto en el star system judicial, hasta el punto de que ni las coñas versaban sobre él, se ha propuesto recuperar el pichichi en un tiempo récord, aunque sea a costa de su salud. En apenas unas semanas le ha dado tiempo a suspender actividades a dos formaciones políticas, sacar de otra suficiente mierda como para abonar el Kal
ahari y convertirlo en un vergel, irse de caza y vaya usted a saber cuántas otras cosas que no salen en los periódicos (aunque él lo intenta).

Y no contento con eso se dedica al fútbol. ¿Un equipo de barrio? ¿Ver la Champions en el bar de abajo? No, desmontar una red de futbolistas que, al parecer, traficaban con cocaína. Sí, esa sustancia que alguna gente utiliza para mantener un ritmo de actividad desenfrenada. ¿Que si estoy sugiriendo que Garzón compra coca? Líbreme Dios, eso es imposible. Como mucho algún adjunto suyo, él no tiene tiempo.
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Reven +1
Tanti