
Ni voy a revelar el contenido, ni me he parado a leerlo, ni tiene el menor interés para este comentario. Lo llamativo para mí es la expresión utilizada en un documento público; sería para sacar un poco de punta en una conversación de bar o en un titular de periódico, pero me parece de juzgado de guardia esa terminología para una administración. ¿Acaso la población rumana tiene una manera determinada de asentarse? ¿Era también un asentamiento rumano el chalet de Valladolid donde seguramente vivió este señor durante un año o las residencias de este o este otro en Madrid o Valencia? ¿Y los pisos iguales que el que yo alquilo o el de cualquier hijo de vecino en los que residen en Las Delicias (sobre todo) u otros barrios)? ¿Y las muchas casas que están repoblando en nuestro desértico medio rural?
Si un poblado chabolista se convierte en un asentamiento rumano porque viven allí unas decenas de rumanos, supongo que no habría inconveniente en hablar de que en mi calle hasta hace unos años había un asentamiento español, o del asentamiento español del Poblado de la Esperanza. Pero no, en ese caso son asentamientos gitanos; que también tiene tela.
La cosa no tiene mayor trascendencia pero es peligroso que ciertos dejes se asienten en nuestra forma de expresarnos hasta el punto de aparecer en documentos oficiales. No es el único caso: en contraste con el habitualmente alambicado e hiperformalista lenguaje propio de los trámites jurídicos administrativos, de vez en cuando recibo documentos titulados "Informe sobre rumanos, búlgaros y africanos". Me parece estupendo que se lleve un cierto seguimiento a efectos estadísticos o para programar diferentes servicios sociales de la población que va llegando a nuestros municipios. Pero ¿tanto costaría que, al igual que se hace con cualquier otro papel se dijera "Informe sobre personas de origen rumano, búlgaro o africano empadronadas en este municipio?".
Lo malo no es que ahorremos palabras. Lo malo es que suele ser el reflejo de que nos ahorramos también derechos y respeto.
Comentarios
Y lo peor de todo...no veo mucho movimiento por cambiar esto;)
Abrazos!
Ramén.
Pasa igual con el ridiculizar a quien habla, por ejemplo, de "los y las estudiantes" o de "los chicas y las chicas del barrio", alegando que "es un gasto inútil de palabras". Oiga, como si cobrasen por palabras al hablar, tipo telegrama...
Un cordial saludo.