
Creo que hace ya bastante que se abandonó el discurso de las dos orillas y que, por más que el PSOE no marque grandes diferencias con la derecha en política económica, afirmar que "son lo mismo" es una exageración. Y por ello no podemos sino alegrarnos de que el PP se haya quedado prácticamente sin discurso después de que tras tres años de oposición ultramontana sus analistas les adviertan de que buena parte de su electorado se ha dado cuenta de que ni se rompía España, ni se vendía Navarra, ni ZP activó ningún detonador en El Pozo y Atocha. En Ferraz respiraban tranquilos ante la calma chicha que les esperaba hasta marzo, pues de lo que realmente influye nadie habla gran cosa, pero Ibarretxe y la ola antimonárquica les han puesto en jaque. Y toca llamar al orden: ¿no os dais cuenta de que eso beneficia al PP, que le da alas para su discurso alarmista?
El PP ha conseguido que de un lado de la barrera esté él y del otro todo lo demás; y eso ha redundado en un trato paternalista del PSOE hacia el resto. Lo malo no es solo que él dicta cuándo es conveniente hablar de qué, sino esa especie de autocensura que a veces nos infligimos el resto. No sé si la postura de Público se debe a lo primero o a lo segundo, o más bien a una mezcla de ambas, pero desde luego aplica el discurso a rajatabla.
En primer lugar, destacando de la crisis borbónica que la derecha la está aprovechando para atacar a Zapatero. Si alguien le tiene cierta simpatía, o al menos le prefiere a Rajoy entenderá que, por tanto, mejor es no menear ahora el asunto de la forma de Estado. Y por si no ha quedado claro, en la página contigua se aclara: "Lo de siempre, pero con eco y en el peor momento". Se refiere a los disturbios que se suelen producir en Cataluña en torno al 12 de Octubre; por la idea que me hago, creo que no comparto ni ideas ni métodos con quienes los protagonizan, pero ya eso de sugerir al personal cuándo debe o no hacer las cosas, y que un diario valore qué tal viene usando el criterio del Gobierno, no me gusta. Porque, si de lo que se trata es del momento, y de si el PP lo puede utilizar, creo que tampoco verían con buenos ojos una perfectamente pacífica manifestación por la República: también sería lo de siempre, y supongo que también en el peor momento. Parece que tampoco viene bien que Ibarretxe plantee ahora nada. Pues, al margen de la opinión que se tenga de la propuesta, ya está bien de que todo el mundo tenga que ir al ritmo del comité de campaña de Ferraz: Ibarretxe preside su Comunidad Autónoma que, además, tiene un ritmo electoral diferente y está a media legislatura, y digo yo que planteará las cosas cuando juzgue, con error o con acierto, que más conviene a su ciudadanía.
Comencé a escribir este apunte el sábado, y por diversas razones lo tenía en barbecho. Parece que hoy en Público caen en otra más de bipartidismo: van a hacer un sondeo mensual sobre Gobierno y oposición, entendiendo por la segunda solo al PP, claro está. Si empezamos así ahora, mal puede pintar para época electoral. Lo cual no quita para que siga gustándome casi todo, pero además de competir con El País debería intentar fidelizar a los que no lo comprábamos; sí, esos mismos, los de su propio anuncio.
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