
De hecho, el otro día tuve una conversación en un bar con un amigo de unos amigos, en la que nos preguntaba a los que éramos de IU si obteníamos algún tipo de beneficio por ello. La verdad es que no sabía muy bien a qué se podía referir, y menos en un lugar como este donde IU está en la más minoritaria de las oposiciones en todas las instituciones; y en alguna, ni eso. Le dije que, para que se hiciera una idea, a la Coordinadora Provincial se le acababa el contrato en breve y que el de Comunicación vive de dar clases particulares en casa. Y yo, sobre todo para alguien de mi edad, no me quejo ni un pelo de ser Auxiliar en la Diputación, pero vamos, que si fuera por tejemanejes, pues lo mismo me había buscado algo un poquito mejor, ¿no?
El caso es que acabamos hablando de los sueldos de los cargos públicos y de lo de perpetuarse en los sillones. Es cierto que hay sueldos excesivos y gente que le echa morro y hace todo lo posible por chupar del bote toda la vida si es posible. Pero a veces no se cuenta con todos los datos. En las pasadas elecciones municipales, hubo un partido muy activo en la campaña (aunque obtuvo pobres resultados) que denunciaba los sueldos de los políticos de todos los colores y proponía que, si ganaba las elecciones, reduciría el sueldo de los cargos públicos al Salario Mínimo Interprofesional.
Flaco favor harían con ello: seguramente empresarios tipo Abel Matutes no tendrían problema en ganar unos euros menos, pueden dedicarse a ello por mera devoción (o por los eventuales beneficios indirectos); quien desde luego no se podrá permitir dejar su trabajo será el que cobre poco más que el SMI y encima le propongan perder pasta. Una cosa es que el asunto en algunos casos se haya ido de las manos y otra olvidar que la remuneración de los cargos públicos fue una conquista del movimiento obrero frente al gobierno representativo oligárquico.
Y el otro tema que viene al caso es el de la vuelta al tajo: a día de hoy, eso de estarse 4, 8 o 12 años en un cargo público y luego volver como si tal cosa solamente nos lo podríamos permitir los funcionetas y cuatro más. Siempre he defendido la limitación rigurosa de la permanencia en los cargos públicos, pero seguramente deberíamos pensar cómo podemos garantizar previamente el igual acceso para todos a los mismos.
P.D.: Si ayer no escribí fue por culpa de estos dos pájaros de cuidado, que me dejaron para el arrastre el lunes por la noche...
Comentarios
Dentro de unos días escribiré sobre el increíble sueldo que me van a ingresar como vocal de distrito (una especie de concejal de barrio que hay en las grandes ciudades): 1200€ al mes por una reunión mensual. Es acojonante el despilfarro. Los de IU damos todo a IU (sólo se nos paga la compensación por la subida del IRPF); los del PSOE (elegidos por elecciones entre sus compañeros) y los del PP (a dedo, cómo no) se lo quedan, por lo que difícilmente cambiará la cosa.
lo de la juntas municipales de Madrid es algo peor de lo que lo has contado. Son unos 1200 euros de dietas (que no salario) que cobra el portavoz, unos 1100 euros que cobra el adjunto y unos 600 que cobra el vocal "raso".
IU tiene tres vocales, el PP y PSOE se reparten el resto (13 y 8 respectivamente, creo). Si eso lo multiplicas por 21 distritos que tiene la capital del "reino" por 11 meses (al ser una dieta, en agosto no cobras) te sale un cifra astronómica...
¿te atreves a echar las cuentas?