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Y es que lo de este país y el turismo es una verdadera salvajada. Como en tantos otros casos, beneficios ingentes a corto plazo a costa de exprimir un paisaje, unos recursos, unos lugares convertidos en mera mercancía hasta que, por saturación, dejen de ser tan rentables. Aunque el personal parece que lo aguanta todo. Lo peor es la naturalidad con la que asumimos esa lógica del beneficio como propia. Si este asunto del turismo depredador fuera meramente una imposición de unos cuantos pudientes caprichosos que subyugamos a los lugareños y su tierra para nuestro disfrute, aún cabría soñar con que las resistencias desde abajo se generalizaran. Pero con la (profundamente desigual) socialización de los beneficios, el asunto resulta rentable para tanta gente que no son solo los Matutes de turno los que no tienen inconveniente en poner a la venta por cuatro duros su entorno, sin pensar siquiera en si sus nietos podrán seguir con tan lucrativa tarea. El turista siempre tiene la razón, ya lo contaba el otro día Javier Ortiz.
De todos modos, y aunque parece que sigue la tendencia generalizada, tengo la sensación de que hay bastantes lugares en Ibiza que aún resisten bastante mejor que otros lugares de la costa mediterránea. Me arriesgo a que quienes lo conocen mejor. como Eberhard, me despellejen, seguramente con razón. Así que recomiendo que si alguien se plantea visitar la isla, lo haga pronto, antes de que sea demasiado tarde. Esperemos que el nuevo Govern ayude, al menos, a ralentizar la depredación.
P.D.: No puedo dejar de hablar bien del camping donde hemos estado: el Camping Es Caná. La web no es gran cosa y las fotos son ciertamente antiguas, pero es muy
agradable, sobre todo en el trato humano. Lo recomiendo si buscáis algo barato, al menos en temporada alta.
P.D. 2: La foto de arriba es de Cala Nova y esta de abajo es de Cala Llenya
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