
Lo bueno es que encima todo esto se adereza con el otro rumor, que lleva tiempo pululando y que el otro día aún se concretó más. Detrás de la inesperada vuelta de Rato a suelo patrio podría llegar a estar... tachán, tachán: ¡su candidatura a la Presidencia del Gobierno!.
Curioso el detalle: desde la derecha difunden los rumores del Gobierno, y los círculos afines a éste airean los de la oposición. Esto parece el típico final de etapa de montaña en el Tour en el que el maillot amarillo y el aspirante se vigilan, se miran, amagan la escapada... En esa función dicen que cada uno ha dejado a alguna gente de segunda fila a cuidar de la cueva.
Ojo, que la segunda fila es relativa, y llama la atención que nuestra convecina Soraya Rodríguez se queda de núcleo duro accidental en Ferraz. Parece que la ex-candidata a alcaldesa sigue con la vista más puesta en lo que pasa en Madrid, a pesar de que ha asegurado que se queda a hacer política municipal, ante las críticas de algunos compañeros de partido acerca de la compatibilidad de cargos. Aquello de nombrarse Presidenta del Grupo Municipal (¿qué narices es eso?) y dejar de portavoz a Javier Izquierdo puede que deje a este un papel principal que ya empieza a ejercer en prensa. ¿Repetirá Soraya al Congreso? Veremos, veremos, que también tengo jugosos rumores por la parte derechil...
A mí lo que me mosquea es que no entiendo cómo narices se podría justificar ese adelanto. "Oiga, que es que si votan ustedes tres o cuatro meses antes dicen nuestros asesores que arrasamos"; habrá que vestir eso un poco, que queda feo. Y lo que más miedo me da es tener que poner otra vez en marcha la maquinaria de campaña, que es un peñazo: déjennos coger un poco de resuello, ¿no? Por lo demás, en resultados, hace tiempo que venía vaticinando (mierda, no tengo pruebas para demostrarlo) lo que vienen a confirmar las últimas encuestas y que comenta Ramón Cotarelo: la estrategia de desgaste del PP va a acabar por volvérsele en su contra.
En fin, que al que le apetezca tiene vía libre para especular, fantasear, hacer cábalas y apuestas. Abstenerse amargados que digan que todo es un bulo: seguidme un poco la corriente, ¿no?
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